Buenas, queridos amigos:

Estos días conocemos como los controladores han levantado la amenaza de huelga para el mes de Agosto y  parece que se han sentado a hablar con los miembros de AENA, siendo la sintonia propensa al dialogo, inexistente hasta la proclamación de la amenaza de huelga, si es que todo el mundo sabe que hasta que no ve las orejas al lobo no se actua.

Al parecer han llegado en el día de hoy a un acuerdo de minímos, donde ambas partes han podido conciliar sus intereses, por una parte AENA consigue reducir las tasas aereas al reducir el sueldo medio bruto de los controladores a los 200.000 euros, a cambio los controladores consiguen un mayor descanso al compartimentar el trabajo en 4 grupos, los cuales son de 1200, 1300, 1400 y 1500 horas de trabajo anuales, hasta un máximo de 1670 horas anuales.

Todo este clima de dialogo en boca del Secretario de Comunicación de USCA (El sindicato mayoritario de los controladores Aereos) Cesar Cabo, debe desembocar en la firma del II Convenio Colectivo de Controladores Aereos, para traer paz al sector.

Finalmente se ve el final del angosto tunel en el que nos metio el gobierno, al reformar mediante decreto las condiciones laborales de los controladores aereos, llevando a cabo una campaña de acoso y derribo contra los controladores aereos, con jornadas de trabajo arduas y estresantes, con campaña de desprestigio de los trabajadores. Todo esto incumpliendo la ley y el convenio colectivo, que se encuentra vigente gracias a la clausula de “ultraactividad” que permite su vigencia pese a la finalizacion del plazo de vigencia, hasta la firma del nuevo convenio.

Recordamos un poco de historia, que siempre se nos olvida, para que sepamos que nos ha llevado a esta situación, donde unos trabajadores son acosados y otros pierden millones por la tensión laboral de un colectivo. Fue en el año 1999 con el gobierno del PP, cuando se firmo el primer convenio colectivo de los controladores aereos en España, cuya duración era para 5 años. Los beneficios de dicho convenio fueron francamente ventajosos para los trabajadores, dandoles el control de la organización de los trabajos, con una retribución acorde a las exigencias del mismo, etc.

Dicho convenio finalizó el año 2004, pero como mencioné antes, la clausula de ultraactividad permite que un convenio siga manteniendo vigencia en los puntos claves, hasta que se firme el siguiente, para no mantener un sector sin regulación. Pues bien, ya con gobiernos socialistas incapaces de llegar a un acuerdo satisfactorios para las partes fueron postergando la firma del siguiente convenio, sabiendo que ante la falta de suficientes controladores aereos, era inevitable el aumento de horas extras que debian de llevar a cabo los trabajadores, y ante la pesima gestión de AENA, fueron aumentando las cargas económicas para el ente de la aviación.

Ya despues de 6 años, el Gobierno ni corto ni perezoso, mediante decreto firmado en abril, introduce las modificaciones al convenio entre las que sustrae cierta gestión a los controladores, obligandoles y modificandoles las jornadas de trabajo, siendo esto nefasto para el control aereo español. Por otro lado, como si de un especulador se tratara, Pepiño Blanco, ha troceado y puesto en venta (lease de manera ironica) el espacio aereo, ya que va a encargar a empresas privadas, con interes privados, el control del espacio aereo español, con lo que ello significa. En esencia una desfachatez, ¿estos son los que protegen los derechos de los trabajadores?

Si es que en este país llega a ministro cualquiera, incluso un analfabeto integral como es Pepiño Blanco, que no tiene ni el bachillerato y que en la sede del Partido Socialista en Galicia, solo servía para llevar el cafe y las fotocopias, esto en palabras de un socialista de cepa de Galicia, llamado Jesus Balbas, comentado en las tertulias del Gato al Agua de Intereconomia.

Espero que la paz laboral llegue a los controladores aereos, por el bien de todos los ciudadanos españoles, y que esa amenaza del ministerio de permitir que empresas privadas dirigan el espacio aereo a su antojo, no se llegue a cumplir. Porque al igual que el agua es un bien nacional, el aire y el espacio aereo tambien lo son y deben responder a unos intereses públicos y  ser dirigidos por un ente público, para que podamos exigirle la máxima que establece nuestra constitución y que debe guiar el hacer de la administración, y que se recoge en el art. 103 “La administración Pública sirve con objetividad a los intereses generales”. Que así sea pues.

S. M. I. El Emperador