Buenas queridos amigos:

En estos días hemos podido comprobar como cada gota de sudor que excretamos a través de nuestros poros como símbolo y muestra de nuestra lucha por conseguir lo que ansíamos y esperamos, vale la pena. No hay recompensa sin lucha, esta es una máxima que nunca caerá, siempre que quiera llevar el adjetivo de “honesto” dicho trabajo, pues lo contrario sería una plena hipocresía y una autentica farsa.

Con este artículo quiero hacer referencia y elogio de dos grandes deportistas de élite que han visto recompensados sus esfuerzos, la española Marta Domínguez y el jamicano, Usain Bolt.

Estas dos personas si cuando empezarón a correr, hace bastante tiempo, les hubiesen dicho que iban a conseguir el máximo galardón deportivo, la ansiada medalla de oro, en este caso en los Mundiales de Atletismo, ¿se habrían esforzado si hubieran sabido que lo iban a lograr? yo creo sinceramente que no. Hay cierto sentimiento de comodidad en el hombre, si uno sabe seguro que va a conseguir algo, deja de esforzarse, en cambio si tiene la esperanza de conseguirlo entonces la cosa cambia, pues algo mueve al espíritu del hombre a luchar por lo que dentro de sí mismo sabe que puede lograr.

Esto es lo que les ha ocurrido a estas dos grandes personas, tuvieron la esperanza de lograrlo, pese a todas las adversidades, pues a nuestra compatriota le dijeron que cambiarse de circuito y dinámica de carrera la iba a mellar en su carrera deportiva, craso error los que opinaron así en su momento, pues esta mujer de espirítu deportivo ferreo, ha demostrado que con fe y tesón, te llevas el doblón. También dijeron en su momento a Usain Bolt, que su estatura (1.96 m), no era la adecuada para una persona que se dedicara a las carreras de velocidad, sinceramente, que se lo digan ahora al “hombre mas rápido de la tierra”.

Me alegro una barbaridad por estos dos grandes deportistas y por lo que significan para los más jovenes, estos sí son modelos a seguir por ellos, como con esfuerzo se consigue todo en esta vida, antes o después, todas las metas caen.

S.M.I. El Emperador