La familia, esencia verdadera de vida

Buenas, queridos amigos:

Hoy es el día de Navidad, día por excelencia familiar, donde se reunen padres e hijos, tios y sobrinos, abuelos y nietos… todos juntos, para celebrar el nacimiento de nuestro Señor Jesuscristo. Es en estos momentos cuando se pueden ver unas de las estampas más bellas del año, cuando las familias al completon se reunen, sobre todo aquella muy númerosas y que tienen poco tiempo para poderse reunirse en su magnitud.

Para mi es una fecha especial, que me evoca muy buenos recuerdos, ya que mi familia vive con mucha intensidad la etapa de la Navidad, supongo que debido a la influencia que ejerció sobre nosotros mi querida Abuela materna, que era la matriarca de la familia, es por eso que estas fechas para mi tienen un tinte muy intenso, que me suministra grandes dosis de felicidad.

Sobre todo es ver esa inmensa mesa, con su mantel rojo de Navidad, con su vajilla, cristalería, cubertería toda a juego, con la mantelería típica, con las velas y piñas, con las sillas dispuestas, con los aperitivos expuestos (gambas, jamón, plato ibérico, empanada, paté, rollitos de huevo hilado, picos, pan…). Sinceramente, todos los años le hago una foto, porque es digna de hacersela. Cuando estamos toda la familia sentada, más de 20 personas (en reyes solemos ser más personas), mi madre procede a hacer la tradicional bendición de la mesa, para que cristianamente disfrutemos del almuerzo, acto seguido se sirve de primer plato la tradicional sopa de picadillo, después de segundo plato se procede a servir la carne con su salsa y ya de postre se sirve un muestrario de turrones, y por supuesto se procede a desconchar una botella de sidra el gaitero (nada de cava, que no me gusta su sabor) y se brinda.

Después de la comida, sobreviene la sobremesa, donde comentamos las anecdotas del año, el tema del momento, cantamos villancicos todos juntos a coro… cuando hemos terminado viene el descanso, es decir quien quiere se echa su siestecita, quien no pues se echa tranquilamente en el sofá.

A la hora del cafe, volvemos a las andadas, realizamos nuestra partidita al trivial por grupos, como todos saben esto va para rato, asi que cuando terminamos, ya es hora de cenar y como todo el mundo sabe, siempre hay comida de más, asi que cenamos tranquilamente. Una vez terminamos, realizamos nuestra partida de cartas al juego “el continental”, el cual nos encanta, como siempre nos quedamos con ganas de más, echamos otra. Para cuando, ya hemos terminado es madrugada y debemos volver a nuestras respectivas casa, pero si evaluamos y vemos que aun ha sobrado más comida, que suele pasar, concertamos que al día siguiente volveremos a reunirnos, para dar buena cuenta de ella.

Sinceramente, esos momentos que vive dentro del calor de mi familia, no tienen precio, como en el anuncio de Mastercard. La verdad, no hay nada más preciado que tener una familia fuerte, que hace una piña, que protege a los suyos y que por encima de todo reina entre nosotros el amor verdadero y sincero.

Por eso, me entristezco y me entra cierta histeria, cuando el mamarracho del Sr. Zapatero, no para de atacar a la familia y poner todos los obstaculos a ella, de mil maneras posible, y peor aun desprotegiendola, pero para eso esta la justicia que defiende nuestros derechos, como ya ha demostrado el Tribunal Supremo al anular ciertos artículos, que según el tribunal son “nulos de pleno derecho”, del reglamento de Familias numerosas del año 2005, ya que vulneraban nuestros derechos al no permitir que junto al descuento por familia numerosa, se nos acumularan otros, contraviniendo el espíritu de la Ley de Familias Numerosas del año 2003, que especifica que los descuentos de las familias numerosas tiene un caracter de mínimos y que por ello son compatible para que se pueda acumular junto con otros posibles descuentos.

Pero no seguiré emborronando mi artículo con problemas jurídicos, quiero terminar haciendo una alusión a que vivan este tiempo en familia, con sus seres queridos, que son los que nunca le abandoran, que son los que siempre estará ahi cuando los necesites, porque ellos son sangre de tu sangre y eso no hay quien lo cambie. Disfruten esos bellos momentos, porque eso es lo que se llevarán consigo a la otra vida, nada más, porque eso será lo que permanezca inalterable en lo profundo de sus corazones, porque eso será lo que le enseñeís a vuestros hijos, el amor y el cariño que habeís recibido de vuestro mayores, que es la verdadera gran herencia que se le puede dejar a un hijo, la experiencia y el amor.

La familia es la que verdaderamente es la que enseña los valores a los hijos, la que los forma y los guía, que nada ni nadie cambie esto, porque eso es ir contra la libertad de las personas y contra los valores inherentes del ser humano.

Por eso hijos mios, disfruten de sus familias en estas fechas, amarlas, quererlas y sobre todo protegerlas, de quienes no las quieren ni protegen. Porque la verdadera esencia de la persona y su único gran tesoro es forjar una familia y crecer junto a ella, para que cuando uno ya se haya marchado, vea desde lo más alto que gran árbol ha plantado y cuan bellos son los frutos que han madurado en él.

S. M. I. El Emperador

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