Gran Duque Enrique I de Luxemburgo

Buenas, queridos amigos:

Vengo a comentarles una noticia que ha llegado a mi por el canal de noticias wikinoticias, una filial de wikipedia de noticias de actualidad, la noticia en cuestión es la negativa del rey de Luxemburgo, el Gran Duque Enrique I de Luxemburgo, a sancionar la ley que regulará la eutanasia en Luxemburgo. Su negativa se justifica aduciendo “razones morales”.

La respuesta del parlamento luxemburgues que aprobó por escasísimos votos la polémica ley, y la del primer ministro Jean-claude Juncker (democristiano) opuesto a dicha ley; es ni más ni menos que reformar la constitución luxemburguesa para reducir las prerrogativas al Jefe del Estado para cambiar el termino del art. 34 “sancionar”, por “promulgar”, lo que quiere decir que entren en vigor la leyes.

De nuevo podemos ver como una mayoria de turno regula aspectos de la vida para lo cual no esta facultada, como es la vida, el valor de la vida es tan supremo que no varia y no puede variar por la venida de una mayoria temporal, que muy previsiblemente cambie a los cuatro años.

Este acontecimiento nos recuerda el famoso caso del Rey Balduino de Bélgica, que se opuso a sancionar la ley del Aborto, para lo cual  fue inhabilitado durante 36 horas, estableciendose una regencia durante ese tiempo, la cual aprobó dicha ley, que el rey se opuso a ratificar por contravenir sus valores morales. Cuya esencia no era otra que reflejar la oposición del monarca a las leyes inmorales que destrozaban al ser humano.

He aqui la asfixia del poder sobre la ética y la moral, como unos votos deciden y juegan con la vida de las personas de una forma puramente banal. Porque regular la eutanasia no es otra cosa que darle el poder al Estado para que pueda disponer de nuestra vida como se le antoje, significa reducir a un valor de utilidad la vida, es decir que sino sirves y necesitas ayuda eres un estorbo que solo haces molestar y gastar dinero al Estado, por tanto mas vales muerto que vivo.

Una vida es una vida y nadie puede disponer sobre ella. Se habla de la supuesta autonomia de la propia vida, como si fuera un derecho personalísimo, pero no tenemos tal derecho ni somos autonomos y os lo voy a probar: “Cuando estais en un bar con vuestros amigos, bebiendo unas cañas y charlando tranquilamente ¿quereis moriros en ese momento? la respuesta es: NO”… en cambio, si tenéis una enfermedad degenerativa ¿quereís morirmos? la respuesta es: Si”… entonces no sois autonomos, porque es la circunstancia de la enfermedad la que te impulsa a elegir ese camino que en ambientes normales no decidirías, por tanto es la enfermedad y no una voluntad autonoma e inequivoca del ser la que te impulsa a querer morir.

Sabemos que la fuerza y valentía que ha tenido el monarca luxemburgues dificilmente podrá contagiar a otras monarquias y mucho menos que eso ocurra en nuestro país, ya que nuestra constitución es diferente a las de Luxemburgo o Bélgica, ya que estas últimas tienen una referencia historica propia de la monarquía constitucional pura es decir, en la que el Rey es parte integral y efectiva del Poder Ejecutivo, debido a que en estos paises el monarca tiene prerrogativas especiales, además de ejercer la representación del Estado. Lo que lo diferencia de nosotros, donde el rey es simplemente el gran representante y simbolo de la unidad nacional.

Sinceramente, elogio el gran valor que ha tenido este hombre a anteponer el bien común y universal de defender la vida, antes que someterse a los sofistas y demagogos. Me imagino los pesares y malestar, que le esta produciendo el haber optado por defender el bien, en vez de haber optado por lo fácil y rápido de escoger el mal.

Pienso que si esto mismo hubiera ocurrido en otro país, donde en vez de la monarquia fuera la forma de Estado, sino que fuera una República, no se habría armado tanto revuelo. Sinceramente, una hipocresia, porque las dos acciones irian en el mismo sentido defender los valores universales e innatos.

Lo que debemos preguntarnos es si el Estado está legitimado para poder regular todo lo que se le antoje, unos cuantos votos pueden decidir la vida o la muerte… sinceramente digo, los votos no legitiman para hacer cualquier cosa, tan solo dan fuerza, nada más. Porque si todos decidieramos y votaramos que el sol no existe y saliera  victoriosa dicha irisoria votación, no por ello el sol dejará de éxistir.

Por ello, reflexionemos sobre donde esta la frontera de la legitimidad y donde el de lo correcto, desde mi humilde opinion, la legitimidad esta en defender la Ley Natural, que defiende la vida y la esencia del ser humano, todo lo que sobrepase dicho axioma vendrá a ser una extralimitación de las funciones públicas y por tanto digno de ser repudiado. Porque unos cuantos votos no pueden decirdir sobre la ética y la moral, porque el poder debe tener limitaciones y no creerse el Estado que es un Todopoderoso señor que dispone como le apetece  sobre todo a lo que llegue su dominio. Aberrante pensamiento no puedo tolerarlo.

Por eso digo, chapó por el Gran Duque Enrique I de Luxemburgo, porque ha estado a la altura de la circunstancias, teniendo mucho que perder y poco que ganar (hablando materialmente), que Dios le bendiga.

S. M. I. El Emperador

Anuncios